Si hay algo que se salva del deficiente arranque de competición del Valencia es el apartado defensivo. Los de Marcelino han mostrado problemas para hacer goles, pero es cierto que tampoco los encajan, tan solo 15 goles recibidos en 19 partidos disputados. A la zaga liderada por Gabriel Paulista y Ezequiel Garay hay que sumar un tercer nombre que aparece con fuerza: Mouctar Diakhaby, el joven central galo ya entra en los planes europeos del técnico asturiano.

Su destacada actuación en un escenario que a muchos experimentados defensas les da vértigo le puede servir para afianzarse en el puesto y darle un respaldo anímico. Las lesiones de Garay y la extraña situación de Murillo le colocan en la ‘pole’ para formar pareja con Paulista en el centro de la zaga ante el Real Madrid. El partido en el Bernabéu puede ser su confirmación definitiva y acabar de lanzar un mensaje de que puede ser un jugador importante a medio plazo.

Si por algo debe destacar un zaguero es por sus acciones defensivas. Hablamos de un jugador bastante aseado y sus actuaciones superan con creces el aprobado, más aún teniendo en cuenta sus 21 años. Diakhaby destacó por la seguridad tutelado por Paulista, pero mostrando trazos de alumno aventajado, destacando sobre todo en facetas como la contundencia o la limpieza.

El central sale a una media de 5 despejes por encuentro, los conceptos los tiene muy claros, y sino puede jugar el balón no tiene problema en mandar el balón lejos de las inmediaciones del área. Además, se trata de un ‘ladrón de guante blanco’, intercepta balones sin necesidad de hacer falta, no lleva más de 5 faltas en sus 9 partidos, algo que se  ha reflejado en las amonestaciones, únicamente una tarjeta amarilla.
El poderío aéreo, su gran virtud

Su envergadura sirve de carta de presentación, 1.92 cm y un físico poderoso, dueño del espacio aéreo tanto en defensa como en ataque. Mouctar dejó su impronta en el Juventus Stadium, helando a toda la grada con un remate que Szczęsny detuvo con grandes reflejos. En defensa es imperial en el salto, tan solo pierde un balón por partido cuando la disputa en las alturas.

Una salida de balón sin complicaciones

El francés no se pone nervioso con el balón en los pies, al contrario, hace jugar, su 85% de acierto en los pases le avalan, la premisa es clara, si se puede jugar fácil y en corto se hace, tan solo 2 balones en largo por partido en casi 750 minutos jugados, un balance más que positivo que permiten que el balón salga jugado desde atrás.

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