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Esta semana arrancan las eliminatorias de la máxima competición a nivel de clubes del mundo, la Uefa Champions League. El Valencia C.F visita San Siro el miércoles para medirse a la Atalanta, tras siete años sin estar presente en unos octavos de final. El sueño del conjunto ché por llegar a la final de Estambul comienza en Milán y para conseguirlo los jugadores no estarán solos: 2 300 aficionados blanquinegros apoyarán al equipo en tierras italianas.

 

El primer round entre el conjunto del Turia y la escuadra bergamasca se presenta como un choque de alto voltaje. Las declaraciones del presidente del Atalanta, Antonio Percassi, aludiendo que el Valencia era un «grandísimo regalo de Navidad» generaron un clima de crispación en la entidad valencianista, que nada más debe de actuar como un factor motivacional en los de Celades.

Respecto a lo meramente futbolístico, la plantilla confeccionada por Gasperini está maravillando a toda Europa. El técnico italiano ha conseguido conformar un equipo fundamentado en los cimientos de la colectividad y el compromiso, valores que se reflejan en el juego y que están dando sus frutos. La Atalanta está situada en la cuarta plaza de la Serie A (acceso directo para la UCL) y estas son algunas de sus claves que el conjunto blanquinegro tendrá que tener en cuenta.

 

Juego ofensivo por bandas a partir de superioridades

El estilo de juego del equipo bergamasco está caracterizado por volcar la mayoría de sus acciones de ataque por las bandas. La formación 3-5-2 permite que los carrileros sean muy profundos y lleguen a zonas cercanas del área rival, por lo que tanto Gosens como Hateboer o Castagne adquieren un papel protagonista. Sin embargo, para que las jugadas realmente sean fructíferas deben cumplirse dos requisitos que Gasperini ha inculcado de manera formidable en la plantilla.

Por un lado, las superioridades por los carriles exteriores son fundamentales para encontrar situaciones favorables de centros o disparos. Para ello, los delanteros (Zapata e Iličić) se alternan para caer a banda, mientras que con el apoyo de Gómez y la llegada de los “laterales” ya citados se generan acciones ventajosas de 3vs1 o 3vs2. Si Celades quiere contrarrestar esto los extremos valencianistas tendrán que ponerse el mono de trabajo y ayudar en labores defensivas a sus laterales.

Por otro lado, uno de los motivos por los que el conjunto italiano es el equipo que más disparos realiza contra el rival en toda Europa (20 tiros por partido) es gracias a la acumulación de jugadores en el área. Cuando la Atalanta carga el juego por el carril izquierdo, por ejemplo, los mediocentros (Freuler + Martin de Roon) se incorporan al remate, además del delantero que no haya realizado el apoyo en banda y el otro carrilero. El resultado es una aglomeración de hasta cuatro jugadores bergamascos en posición de finalización.

 

 

Presión alta + marcajes individuales

En una época donde sacar el balón jugado desde atrás se ha consolidado como un principio indiscutible en diversos equipos, son muchos los entrenadores que han optado por la misma fórmula táctica para neutralizar este estilo de juego. La presión en campo contrario junto con el marcaje al hombre se han convertido en un método realmente efectivo ante los conjuntos que buscan elaborar sus jugadas desde la base. Sin ir más lejos, el Getafe de Bordalás aplica esta estrategia y a la vista están los resultados.

En el caso de la Atalanta, la formación 3-5-2 favorece la presión enormemente, debido a que los carrileros se convierten en extremos y por lo tanto el equipo adelanta mucho las líneas, formando un bloque compacto difícil de rebasar. Otro de los motivos por los que los bergamascos avasallan al rival con disparos es que, gracias a esta presión intensa, roban el cuero en zonas comprometidas para el oponente y crean situaciones claras para golpear.

 

El rol del “Papu” Gómez y Josip Iličić

Si hay algo por lo que destaca la Atalanta de Gasperini es por su trabajo colectivo, la solidaridad de grupo y la armonía con la que se compenetran sus jugadores. No obstante, pese a ser un equipo identificado más por lo común que por lo individual, sería una desfachatez no reconocer la calidad de dos futbolísticas extraordinarios: Gómez e Iličić. El argentino es sin duda el capitán del barco, la brújula que guía el camino de un equipo que está haciendo historia. Su reconversión de interior a mediapunta ha sido la mejor noticia para su fútbol. Capaz de insertarse en la base de jugada o de dar el último pase a sus compañeros, podría ser considerado por su influencia en el juego el Dani Parejo del conjunto italiano. Buena parte de la eliminatoria pasa por anularle.

La historia del esloveno es algo más curiosa. A sus 32 años, Iličić ha logrado despuntar en la élite de la mano del técnico italiano. Su potente disparo, capacidad de asociación y exquisita calidad han sido sufridos esta temporada por infinidad de contrincantes. Actuando de “falso 9”, ya que tiene total libertad de movimientos, se ha convertido en uno de los jugadores más importantes de la entidad bergamasca. 15 goles y 6 asistencias en 25 partidos lo avalan.

 

 

 

 

 

 

 

 

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