El conjunto dirigido por Miguel Grau es el equipo menos goleado de su grupo con tres goles encajados en cinco jornadas. Este registro supone el mejor inicio en la parcela defensiva de las últimas 17 temporadas y el segundo mejor de todo el siglo XXI.  

A lo largo de este tiempo, solamente se había logrado recibir tres goles o menos en tres de las temporadas en las que el filial valencianista militó en Tercera División, pero desde 2002 no ocurría nada igual en la categoría de bronce.  

En aquella temporada (2001/2002), el equipo logró recibir tan solo dos goles en las primeras cinco jornadas. Por aquel entonces, el Mestalla estaba comandado por César Ferrando desde el banquillo y liderado por jugadores como David Rangel, David Navarro, Miguel Albiol o Jaime Gavilán.  

El trabajo táctico, clave 

Para entender este buen momento de forma hay que remitirse obligatoriamente al trabajo realizado desde que el técnico de Yátova cogió las riendas del segundo equipo blanquinegro. Con una pretemporada de por medio, el valenciano está sabiendo ajustar todas sus piezas a un eficiente engranaje defensivo.  

Las sanciones y las lesiones le han ido obligando a mover fichas y cambiar jugadores de posición, algo que no ha debilitado ni mucho menos a la zaga blanquinegra.  

A causa de la baja de Marc Ferris, el carril derecho ha pasado a manos de dos centrales como Carlos Badal y Guillem Molina. Ambos han cuajado grandes actuaciones fuera de su demarcación principal y demostrado el buen trabajo que se hace durante la semana.  

En la posición de central no ha podido estrenarse todavía Javi Jiménez, teórico líder de la defensa valencianista. No obstante, la veteranía de Fernando Román, el ímpetu de Carlos Badal y la astucia de dos jóvenes como Hugo Guillamón y Guillem Molina están siendo clave para que el Mestalla esté logrando estas cifras. En la izquierda, la consolidación de Álex Centelles es evidente, jugándolo todo y siendo vital tanto en defensa como en ataque.  

Fuertes en el balón parado 

Las jugadas ABP han sido tradicionalmente el gran talón de Aquiles del filial, no obstante, esta temporada no se está sufriendo en dichas acciones. Los veteranos equipos de Segunda ‘B’ suelen aprovecharse de la bisoñez y falta de determinación de los equipos jóvenes a la hora de sacar los balones del área. Esta temporada, de momento, se han disipado las dudas.  

El nivel de Cristian Rivero 

El guardameta de Gandía asumió la pasada temporada el difícil reto de hacer olvidar a Antonio Sivera y lo está consiguiendo. Con la personalidad necesaria para hacerse el dueño de su área, sus paradas están siendo también muy importantes. Especialmente providencial estuvo en el choque contra el Atlético Levante en el Ciutat de Valencia. 

No es de extrañar que Marcelino lo reclutase como tercer portero la pasada temporada pese a que acababa de llegar un meta más experimentado como Ángel de la Calzada.  

 

Fotos: Valencia C.F.

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