El de L’Eliana actuó ahí la pasada jornada y gustó mucho al cuerpo técnico por su capacidad defensiva y juego con el balón

 

Hugo Guillamón jugó de medio centro defensivo en el partido que enfrentó al Valencia Mestalla con el Olot. Ante las numerosas bajas con las que contaba, Miguel Grau tuvo que improvisar un doble pivote inédito y juntó al joven defensor valenciano con Damián Petcoff.  

Lejos de ser un simple parche, lo cierto es que Guillamón presenta unas aptitudes técnico-tácticas que le hacen encajar a la perfección en el rol de ‘6’ y en el propio club valoran positivamente su capacidad para mutar en centrocampista, tal y como se contó el lunes en Destino Mestalla. Ya jugó alguna vez ahí con Javi Sanchis en el Juvenil ‘B’ y de la mano de Grau ha vuelto a repetir.  

Hugo Guillamón destaca por su buen trato del balón – Plazadeportiva

Hugo es un futbolista que no posee una gran envergadura para la posición que desempeña, no obstante, esta carencia la suple con capacidades como la anticipación, la intuición y la salida de pelota. Características que le hacen un central moderno, pero que le condicionan con delanteros más pesados.  

Sus aptitudes, no obstante, encajan a la perfección con el rol de mediocentro defensivo de élite. Su gran rigor táctico y su capacidad intuitiva le convierten en un futbolista con condiciones para dominar posicionalmente con soltura la zona ancha en fase defensiva, además, domina la técnica de robo con la naturalidad de un defensa.  

Pero su incursión a la medular no se puede entender sin hablar de su destreza con el balón, de hecho, es su principal carta de presentación como central. El de L’Eliana ha dejado prendados a los técnicos por su pericia a la hora de batir líneas con sus pases. Levanta la cabeza y juega con soltura, el balón no le quema en los pies.  

Su actuación en Olot fue notable, gustó mucho al cuerpo técnico y su conversión es una posibilidad que gana enteros a medio plazo, puesto que puede potenciar sus virtudes. En todo caso, lo que ya es una realidad es que a sus 18 años tiene la madurez suficiente como para ofrecer esa versatilidad tan buscada en el fútbol actual.  

En este caso se trata de una polivalencia en sentido estricto -no hay que olvidar que el jugador es campeón de Europa y subcampeón del mundo actuando como central- porque muestra solvencia en ambos roles, en contraposición a muchos futbolistas que por querer abarcar muchas demarcaciones no acaban de explotar del todo en ninguna.  

El año que viene, que será uno de los líderes del filial, se presenta como una gran oportunidad para pulirse –tanto en la medular como en la retaguardia- en una categoría tan exigente y física como la Segunda División ‘B’. La convicción del Valencia en sus prestaciones, además, está rubricada negro sobre blanco, ya que el club de Mestalla le renovó hasta 2020 tras volver del mundial de la India.  

 

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