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En el verano del año 2000 el maridaje entre distintas generaciones y la férrea dirección de Emerich Jenei desde el banquillo llevaron al fútbol rumano a alcanzar sus cotas más altas en una Eurocopa. Liderados en el campo por un veterano Gheorghe Hagi y con la presencia de numerosos jugadores con bagaje internacional, la Selección de Rumanía superó el grupo de la muerte practicando un juego sorprendente. En ese soplo de aire fresco gozó de un puesto y un rol importante el valencianista Adrian ‘La Cobra’ Ilie.

Después de dejar un buen sabor de boca en el Mundial de Francia 98, el combinado de Europa del Este llegaba a la cita continental con la ambición de dejar su sello. El sorteo de la fase de grupos no le deparó demasiada suerte y cayó encuadrado con Alemania, Portugal e Inglaterra, algo que aquel equipo afrontó con  motivación y cierta dosis de irreverencia, habían hecho una buena fase de clasificación y se veían preparados para tumbar a equipos con mejor plantilla y mayor experiencia que ellos.  

Contra los alemanes, que llegaban como vigentes campeones, Rumanía cosechó un buen empate a uno practicando un fútbol ofensivo y de combinación. El cuadro de Jenei salió muy intenso y Adrian Ilie tardaría solamente cinco minutos en ser decisivo tras aprovechar un fallo de la defensa germana para “dejar en bandeja” el gol Moldovan, su socio en ataque, para que marcase a puerta vacía, tal y como relata la crónica del diario Levante EMV. Los germanos contaban con Lothar Matthäus en las acaballas de su carrera y con hombres importantes como Oliver Kahn.

Ante Portugal se les escapó el partido en el último suspiro por un gol de Costinha a balón parado. La crónica de Las Provincias relata que los rumanos plantearon un partido defensivo en contraposición al “fluido y bello” del primer encuentro. Ilie estuvo cerca de decidir el choque con un cabezazo, pero Vícitor Baía le sacó una mano prodigiosa. El combinado luso estaba siendo un rodillo con jugadores como Rui Costa o Luis Figo.

En el tercer y último partido fue en el que el combinado rumano grabó su nombre en las páginas de la historia. Sin poder contar con Hagi, que estaba sancionado, lograron doblegar en una frenética segunda parte a la poderosa selección de Inglaterra, que contaba con estrellas de la talla de David Beckham, Paul Schooles, los hermanos Neville, Paul Ince o Alan Shearer. A Rumanía solamente le valía ganar y lo hizo, colándose por segunda vez en su historia en unos cuartos de final, algo que no lograba desde 1960, es decir, 40 años atrás. Ilie vio la amarilla y se perdería el choque contra Italia.

El combinado transalpino acabaría con el sueño rumano. Los Francesco Totti, Alessandro Del Piero, Demetrio Albertini, Filipo Inzaghi, Paolo Maldini, Alessandro  Nesta y compañía no dieron opción al conjunto de Jenei, que se despedía de su mejor participación hasta la fecha con Adrian Ilie mirando el partido desde la grada.

El sorteo de la fase de grupos no le deparó demasiada suerte a Rumanía y cayó encuadrado con Alemania, Portugal e Inglaterra, algo que aquel equipo afrontó con motivación y cierta dosis de irreverencia. El cuadro de Europa del Este acabó tumbando a dos gigantes después de un épico tercer partido contra los británicos

Un equipo atrevido

“Rumanía era una mezcla de generaciones. Algunos que habían explotado a principios de los 90 y finales de los 80. Es la gran generación rumana antes de la actual. Gheorghe Hagi ya era veterano, pero era el guía, el cerebro”, comenta el analista y periodista experto en fútbol internacional, César Izquierdo. Sobre su estilo, el también especialista en balompié internacional, Pablo Leiva explica que Rumanía era un equipo “muy atrevido y con un carácter muy ofensivo” y que contaba con jugadores de gran técnica y que hacían mucho daño con espacios.

Una de las claves para ello fue contar con Emerich Jenei. El seleccionador rumano era una persona de culto en el balompié de su país debido a sus numerosos títulos, entre los que se encuentra la épica Champions League cosechada como entrenador del Steaua de Bucarest que sorprendió a propios y extraños a principios de los 90.

En el campo, además, contó con futbolistas importantes en ligas poderosas. En el lateral izquierdo contó con Christian Chivu, mítico defensor del Inter de Milán, Cosmin Contra, que jugó varios años en España, o Gheorghe Hagi, apodado “el Maradona de los Cárpatos”, que jugó en el Madrid y en el Barcelona y que se encargaba de canalizar todo el juego de ataque rumano.

Ilie, en el rol de escudero

La ‘Cobra’, como lo bautizó Claudio Ranieri, era uno de los talentos emergentes de aquel equipo y convivió con los mejores jugadores de la historia del país. Jugó todos los partidos en los que estuvo disponible para el técnico y desempeñó un rol importante en el equipo siendo uno de los escuderos de Hagi, que  acaparaba todos los focos. El delantero valencianista venía de hacer una temporada irregular, característica que quizás más le pesó en su carrera, pues como explica Izquierdo: “era un jugador con gestos y momentos muy brillantes, pero al que le faltó regularidad y mentalidad para acabar de sostenerse como figura y líder en el Valencia y en la selección”. Su rol en el campo fue el de segundo punta, moviéndose por todo el frente de ataque y con constantes caídas a las bandas para ayudar a crear superioridad.

Tras la disputa de aquella mítica Eurocopa, de hecho, su rendimiento decayó a pesar de que el club le demostrase su confianza declarándole intransferible y rechazando, tal y como recogió el diario Levante EMV, unas 2.000 millones de pesetas por él procedentes del Steaua. “Ilie no tiene precio”, declaraba entonces Jaume Ortí. Aunque tenía calidad y talento para haber llegado más lejos, el entonces jugador del Valencia C.F. contribuyó de forma directa a la mayor gesta del balompié rumano a escala continental y se ganó, junto al resto del equipo, la Condecoración del Estado por los méritos conseguidos.

Mendieta fue uno de los más destacados en el 2000

En la gran Eurocopa de la Rumanía de Ilie, su compañero en Mestalla, Gaizka Medieta, jugó a un nivel sensacional, pero Francia apeó a la Roja en cuartos. 

Entrevista a Santi Cañizares

En la Eurocopa del 2000 también estuvo otro ilustre jugador del Valencia C.F., que explica en una entrevista concedida a este Especial de Valencianistas en la Eurocopa cómo fue aquella competición y la gran representación blanquinegra en el torneo. 

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