¿Quién no se fue con mal sabor de boca, el pasado domingo, al escuchar el pitido final de la árbitra? Esa sensación de superioridad en muchos tramos del partido, con ocasiones claras de gol, pero con ese cero a la izquierda del marcador. Un cero que evidencia el divorcio con el gol de este Valencia CF.

El equipo tiene una idea clara de juego, sabe que necesita el balón para poder crear ocasiones de gol. Cuánto más rápido muevan el esférico, mayores espacios tendrán para ejecutar e incluso pensar la jugada. Aunque cuando no se tiene la posesión, todas defienden. En todo el partido, el Málaga solo es capaz de crear una ocasión clara en la portería de Jennifer Vreugdenhil. Ocasión que logra disipar con un movimiento certero.

La claridad del sistema 4-4-2 es visible fuera del campo, pero sobre todo dentro de él. A diferencia de la temporada pasada, todos los balones pasan por Sandra Hernández quien busca en todo momento asociarse con sus compañeras para crear juego. Si no es posible, sabe que siempre tiene a su fiel escudera. Gaitán siempre al servicio del equipo. Corta y distribuye cuando haga falta. Incluso en los momentos finales del partido se le vio ejerciendo de lateral derecho.

La gran parte de las ocasiones del Valencia de Óscar Suárez llegaron por la banda. Jucinara y Carol, Beristain y Yanara. Dos cuchillos constantes que funcionan de forma sistemática. La primera ocasión de Mari Paz, que se lanza al suelo a rematarla, viene de un centro de Beristain. Así todo el partido. Ocasión tras ocasión.

Si todo funciona, ¿por qué el domingo no se consigue la victoria? ¿Dónde está el gol?

El pilar fundamental de toda delantera para conseguir su objetivo es la confianza. No solo la que les pueda demostrar el cuerpo técnico, sino la que ellas mismas tengan en sí mismas. Hay veces que pese a tener que empujar la pelota, no solo necesitas hacerlo. Necesitas estar preparada.

El año pasado, pese a iniciar la temporada con buenos resultados y acabar en quinta plaza, las sensaciones colectivas no fueron las que todo el mundo hubiera deseado. No quiero entrar en el porqué, pero si mencionarlo para poder dar una explicación al problema del gol.

A medida que las ocasiones transcurran, la posibilidad de anotar es mayor. Ante las de Antonio Contreras no hubo suerte, pero de continuar así es cuestión de tiempo de que esa suerte esté de tu parte. Sinceramente, con estas cuatro delanteras y todas esas ocasiones, en cuanto la pelota empiece a entrar, esto cambiará de oscuro a claro. Los destellos que se vieron ante el Espanyol, deben de convertirse en la rutina de este nuevo Valencia. La reconciliación con el gol.

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