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En poco más de un año se disputará la Eurocopa de Naciones y un gran club como el Valencia C.F. debe tener una nutrida representación. Los torneos de selecciones acaparan muchos focos y reúnen a los mejores futbolistas, garantizándoles un concurrido escaparate en el que mostrar todo su potencial y disparar su valor en un puñado de partidos. La carrera por estar en la cita continental empieza ahora con la planificación de la plantilla para la próxima temporada y en la manera de trabajar estará la diferencia entre tener una presencia testimonial o tener un papel protagonista.

Desde que Peter Lim adquirió la mayoría accionarial del club ha habido dos líneas de trabajo distintas: la delegación en profesionales del fútbol español y la asunción de mayor cuota de protagonismo en la toma de decisiones. Los resultados deportivos y el valor de la plantilla en cada uno de ellos hablan por sí solos. Hasta la llegada de Mateu Alemany a la capital del Turia, la entidad de Mestalla vagó dos temporadas por la mitad de la tabla y rebajó ostensiblemente el caché de su plantel, algo que quedó totalmente evidenciado en la Eurocopa de 2016.

Aquel fue el primer campeonato de Selecciones desde que Lim entrase a gestionar el Valencia y la presencia blanquinegra fue paupérrima. A pesar de que fue la Eurocopa con más participantes de la historia (24 países), el conjunto valencianista solamente llevó a dos jugadores: André Gomes y Shkodran Mustafi, que no tuvo apenas protagonismo con  Alemania, firmando el peor registro de todo el Siglo XXI. Ambos futbolistas, de hecho, se marcharon del club ese mismo verano.

Un año más tarde, Peter Lim decidió acertadamente contratar a Alemany, un hombre reputado y con amplios conocimientos del fútbol español. El balear, junto con su equipo de trabajo en el que estaban, entre otros, Marcelino y Pablo Longoria, cambió radicalmente la cara del club en connivencia con el máximo accionista. En dos años prácticamente dobló el valor de la plantilla –pasó de 266 millones en el verano de 2017 a 513 en el de 2019- y devolvió al equipo a Champions dos años consecutivos. La presencia valencianista en las diferentes selecciones nacionales ha crecido en consecuencia.

En esta fase de clasificación para la Eurocopa de 2021, el Valencia ha llevado hasta 8 futbolistas con sus combinados nacionales (Cillessen, Gayà, Wass, Piccini, Parejo, Guedes, Cheryshev y Rodrigo Moreno) y la mayoría de ellos contaban con serias posibilidades de entrar en la lista definitiva si se hubiese jugado este verano la competición. Hasta ahora el récord de valencianistas en una fase final de Eurocopa son los 6 del año 2000, cuando el Valencia venía de ser finalista de Champions, una cifra que podría haberse superado.

Con la referencia de 2016 todavía cercana, en el seno del club deben reflexionar y decidir qué modelo de gestión quieren adoptar a la hora de confeccionar el equipo que compita la próxima campaña, pues hay grandes cosas en juego, entre ellas: ser una entidad con representantes en las grandes citas del panorama futbolístico. Y al contrario de lo que pueda decirse, creemos que delegar la toma de decisiones deportivas en una estructura profesional no hace de menos a Lim, sino más bien todo lo contrario: demuestra su inteligencia ejecutiva.

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