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La historia de Croacia como selección es corta. Durante el peor conflicto bélico de la historia reciente de Europa, la Guerra de los Balcanes, Yugoslavia se fracturó y Croacia pudo comenzar a disputar torneos de manera oficial. Su estreno en un gran campeonato se dio en la Eurocopa de 1996 celebrada en Inglaterra. Los futbolistas del combinado de Europa del Este se dirigieron a territorio británico con la mente puesta en realizar un buen papel y mostrarle al mundo de lo que era capaz, buscando una sonrisa después de tanto sufrimiento. En aquel combinado se encontraba Goran Vlaović, que se erigió como la principal revelación del torneo.

Vlaović era uno de esos chicos a los que la vida había obligado a crecer a marchas forzadas. Perdió a su madre con 12 años y, nada más iniciarse el conflicto, una bomba serbia acabó con la vida de su abuelo. Había perdido seres queridos, sobrevivido a una guerra y un año antes de disputar la Eurocopa del 96 había superado una operación por un tumor cerebral que a punto estuvo de dejarle fuera de los terrenos de juego para siempre. Forjado en la tragedia, Vlaović fue superando todos y cada uno de los obstáculos que la vida le puso enfrente, y pronto sería recompensado con el torneo de su vida y la posibilidad de fichar por un club histórico como el Valencia C.F.

Croacia aterrizaba en su primera Eurocopa pisando fuerte tras haberse clasificado para el torneo como primera de su grupo en la fase previa, por delante de una selección de renombre mundial y extensa tradición como era Italia. En la fase de grupos fue emparejada en el Grupo D con Turquía, la Dinamarca de los hermanos Laudrup y el gran rival a batir, Portugal.

Croacia se enfrentó a Turquía, la cenicienta del grupo, en la primera jornada. En aquel encuentro Vlaović se erigiría, inesperadamente, como el héroe de su selección. Los otomanos plantaron cara en todo momento y aguantaron el 0-0 en el marcador en la primera parte. Los eslavos eran los claros favoritos del partido, pero no estaban haciendo honor a la fama que les precedía mostrándose faltos de ritmo e ideas. Por fortuna, el técnico croata Miroslav Blaževic movería piezas y daría entrada en el minuto 73 al revulsivo que lograría salvar los muebles. Los balcánicos no parecían ir a mejor, hasta que en el 86’, tras recuperar la bola después de un córner en contra, Asanović envió un balonazo arriba para que corriera Vlaović. El delantero realizó el primer toque de balón en el círculo central para zafarse de un defensor turco que le entraba con excesiva dureza, corrió desde el mediocampo con el balón en los pies superando en velocidad a otro defensor que intentaba alcanzarle, regateó al portero y anotó un gol de bellísima factura. Vlaović no llevaba ni un cuarto de hora sobre el césped y había sido capaz de lograr la victoria de su equipo con un tanto de ensueño.

En la capital del Turia, tras el Croacia-Turquía, todas las miradas se posaron en aquel joven delantero pretendido por el Valencia, y su brillante actuación acrecentó las esperanzas de encontrar un auténtico crack con el que apuntalar la delantera blanquinegra que tan mermada había quedado con las salidas de Pedja Mijatović y Viola. El Valencia, no obastante, ya estaba interesado en el jugador antes del inicio de la competición de hecho, Jesús Martínez, entrenador del cuadro valencianista por aquel entonces, y Paco Roig, presidente de la entidad, se habían desplazado hasta Sheffield para seguir los progresos del futbolista pretendido y entrevistarse con él, tal y como publicó Levante EMV el 18 de junio de 1996. Durante todo el torneo, tanto el jugador como los distintos miembros del Valencia se mostraron optimistas y declararon no dudar de que Goran Vlaović recalaría en el club.

Vlaović no volvió a firmar una actuación a la altura de sus 17 minutos frente a Turquía, pero su buen hacer frente a los otomanos le elevó a la categoría de titular el resto del campeonato. En el segundo encuentro formó delantera con Davor Šuker y Croacia arrasó con Dinamarca, venciendo a los nórdicos con un contundente 3-0, lo que aseguró que los eslavos estuvieran presentes en los cuartos de final. Sin embargo, la selección de los Balcanes fue apeada del primer puesto por Portugal tras caer 0-3 en el partido decisivo por el liderato de aquel Grupo D.

El “culebrón” de Vlaović

El Valencia estaba interesado en el atacante croata, pero no era el único. El Nápoles afirmó durante todo el mes de junio que Goran Vlaović tenía un contrato firmado con los italianos, y tan solo un día después de finalizar la fase de grupos, la “operación Vlaović” comenzó a adquirir tintes de culebrón veraniego debido a las quejas de los napolitanos. Tal y como recoge Las Provincias en su publicación impresa el día 20 de junio de 1996, el Nápoles envió una solicitud a la FIFA para que el delantero cumpliese el contrato firmado con la entidad partenopea o, en caso de negarse, fuese suspendido tres años sin poder jugar.

Croacia fue eliminada en su choque de cuartos de final frente a Alemania 2-1 tras un choque disputado en el que la balanza podría haberse decantado hacia cualquier lado. Vlaović abandonó el torneo con buenas sensaciones y con la mente puesta en su nuevo reto, el Valencia C.F., al que se uniría al finalizar el mes de junio. No obstante, tanto el croata como la entidad valencianista debían esperar a que la FIFA se pronunciase sobre la acusación del Nápoles.

En efecto, Vlaović, que finalizaba su relación contractual con el Padova italiano a finales de junio, había firmado un contrato con el Nápoles en marzo, tres meses antes que con el Valencia. El jugador balcánico fue suspendido durante un tiempo indefinido, pero la FIFA acabó rectificando. Tal y como se publicó en El País el 3 de agosto de 1996, la máxima autoridad futbolística levantó la prohibición y, por otra parte, multó al jugador con cinco millones de pesetas por haber firmado dos contratos con dos clubes distintos.

Vlaović firmó contratos con los dos clubes y fue suspendido por tiempo indefinido, pero la FIFA le levantó la sanción, aunque le obligó a pagar una multa de cinco millones de pesetas

Vlaović llegó a Mestalla con la vitola de estrella y el valencianismo puso su confianza en él. Sin embargo, jamás llegó a cuajar totalmente en el club y su continuidad fue a menos, acabando eclipsado por el ‘Piojo’ López. Pablo Leiva, periodista de Superdeporte, asegura que “Vlaović llegaba como uno de los jugadores más prometedores del Valencia, pero no cumplió con las expectativas”. No fue fijo en el esquema de ninguno de los entrenadores que estuvieron a su cargo y llegó a estar 395 días sin anotar gol en liga. Con el Valencia ganó la Copa del Rey y la Supercopa de España, pero no fue pieza clave en la consecución de ninguno de los dos títulos. En la capital del Turia jamás dio el rendimiento que alcanzó con Croacia y acabó abandonando el conjunto blanquinegro en el año 2000. César Izquierdo, periodista del periódico Superdeporte, afirma que el croata “tenía atributos, pero no terminaba de tener una cualidad fuerte completa”, y que “fue un jugador que cayó bien pero que no dio tanto rendimiento como se esperaba”.

El Valencia repitió la fórmula con Zahović

En el año 2000, el conjunto valencianista volvió a pescar en la Eurocopa, focalizando su atención en otra selección de la antigua Yugoslavia que competía por primera vez en un gran torneo, Eslovenia. El objeto de deseo del Valencia esta vez fue Zlatko Zahović, un atacante esloveno que hizo las delicias de los aficionados del pequeño país de Europa del Este en la Eurocopa de Bélgica y Países Bajos que tuvo lugar en el año 2000.

Aunque los eslavos no fueron capaces de superar la fase de grupos, Zahović firmó un torneo fantástico anotando tres de los cuatro goles que Eslovenia fue capaz de anotar. El mediapunta, al que ya se había intentado firmar un año antes, se convirtió en la sensación del torneo y el Valencia pensó que quizá el plan sí funcionaría esta vez. Desgraciadamente, la historia se repitió y la apuesta del Valencia no fue fructífera. Zahović permaneció tan solo una temporada en el Valencia C.F., y aunque en ella llegó a disputar la nada desdeñable cantidad de 34 partidos, como se puede observar en la página web Ciberche, su tremenda irregularidad impidió que se asentara en el equipo, y su propensión a desarrollar una mala relación con sus entrenadores acabó por sentenciarle. 

La última Euro de Zubi

En el verano de 1996, mientras Vlaovic se convertía en la revelación del campeoanto, Zubizarreta jugaba su última edición y cayó eliminado contra Inglaterra a pesar de conseguir frenar a su jugador franquicia: Alan Shearer. 

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