El 13 de noviembre de 1978 estalló una bomba mediática en Valencia. Era el primer parón de selecciones de la temporada y desde Alemania llegaban unas polémicas declaraciones puestas en boca del flamante fichaje de la entidad valencianista, Rainer Bonhof. La Mannschaft se encuentra concentrada en el país germano para enfrentarse a Hungría en la fase preliminar de la Eurocopa de 1980 y el diario Express publica una entrevista con el valencianista con unos testimonios de muy mal gusto. 

Entre las declaraciones atribuidas al internacional alemán se encuentran afirmaciones como que no está a gusto en el Valencia, que reprocha la falta de entrenamiento del equipo a las órdenes de Marcel Domingo e incluso que los jugadores valencianistas dan tragos a una botella de coñac antes de salir a disputar los partidos. Y por si fuera poco, la entrevista culmina con un dardo directo al ojito derecho de la parroquia de Mestalla, Mario Alberto Kempes, del que supuestamente dice que es “la gran figura, sobre todo a la hora de cobrar”.  

La publicación del rotativo alemán, que llega a Valencia a través de la Agencia EFE, cae como una losa a una afición tocada por un mal inicio liguero –dos victorias en ocho partidos- en una temporada en la que las expectativas generadas por el proyecto de José Ramos Costa al frente de la directiva eran muy altas tras haber logrado retener en el equipo a Kempes, figura del Mundial del 78, y haberse hecho con los fichajes al talentoso centrocampista catalán, Daniel Solsona, y del propio Bonhof. 

El poderoso centrocampista bávaro acababa de llegar a la capital del Turia por 67 millones de las antiguas pesetas ese mismo verano –según relata el historiador Enrique Miquel Benedicto- y no se podía dar crédito a tan contundentes declaraciones. La agonía duró poco y para tranquilidad del valencianismo, tres días más tarde del estallido de la polémica, el periódico Las Provincias publicaba una conversación con Bonhof desde la concentración germana en la que desmentía dichas declaraciones: “Es mentira todo lo que dice el periódico. Cuando vea al periodista voy a romperle las narices. Ya tuvimos un roce el pasado Mundial y se conoce que desde entonces me la tiene jurada”, señalaba con un notable enfado y emplazaba a los periodistas a una rueda de prensa en su retorno a Valencia para matizar todas sus declaraciones. 

Así fue. El jueves 23 de noviembre el alemán compareció acompañado por Ramos Costa y de su intérprete para someterse a las preguntas de los informadores valencianos. Abrió la veda el presidente: “Conozco a Rainer desde hace tres años y creo que esas declaraciones son improcedentes en una persona de su calidad humana y su conducta. Desde que está en el Valencia no hemos tenido ninguna queja ni nos ha causado ningún problema”.

Después de esta apertura era el turno del alemán. Sobre su supuesto reproche a la falta de entrenamiento explicó que no dijo eso al periodista, sino que le señaló que el equipo estaba yendo a más y que con el descenso de las temperaturas –asfixiantes en los meses veraniegos- estaban intensificando la preparación. “El periodista tergiversó mis palabras y se metió con el entrenador”, afirmó.

 

Es mentira todo lo que dice el periódico. Cuando vea al periodista voy a romperle las narices. Ya tuvimos un roce el pasado Mundial y se conoce que desde entonces me la tiene jurada.

Rainer Bonhof

En rueda de prensa. Fuente: Las Provincias

Conozco a Rainer desde hace tres años y creo que esas declaraciones son improcedentes en una persona de su calidad humana y su conducta. Desde que está en el Valencia no hemos tenido ninguna queja ni nos ha causado ningún problema

José Ramos Costa

R. de prensa. Fuente: Las Provincias

En esa época, a veces había interpretaciones idiomáticas peculiares 

Paco Lloret

Periodista e historiador

Sobre el asunto del coñac, por otra parte, Bonhof explicó que el periodista de Express le preguntó si veía posible que en España se instaurasen controles antidopaje como en Alemania y que su repuesta fue que nunca había visto drogarse a futbolistas en nuestro país y que lo máximo que había visto era “tomarse un café caliente o un coñac en el descanso de los partidos”.

Por lo que se refiere a las declaraciones sobre Kempes, el alemán señaló que le parecía un jugador “extraordinario” y que debía aprovechar el cénit de su fama para ganar dinero. “Eso es algo que yo comprendo porque a mí también me sucedió tras ganar el Mundial con Alemania”, apostilló un Bonhof que rogó a los asistentes no creer la publicación de Express, al que señaló como un medio “poco serio”.

A pesar de que con la distancia pueda parecer una circunstancia muy peculiar, en aquella época, en la que el filtro de los jugadores a la hora de hablar era menor y el mundo estaba menos interconectado, llegaban de manera más frecuente declaraciones extrañas o descontextualizadas. «A veces había interpretaciones idiomáticas peculiares», explica el periodista e historiador Paco Lloret.

Solventado el culebrón, la temporada del equipo fue ciertamente irregular, pero tuvo un final feliz. El Valencia se alzó con su quinta Copa del Rey venciendo al Real Madrid en la final y al FC Barcelona en unas semifinales en las que tuvo que remontar en Mestalla un contundente 4-1 cosechado en la ida en el Camp Nou. El equipo lo logró en un duelo en el que Bonhof brilló con luz propia marcando dos goles y regalando una exhibición en la medular que prendió la mecha de las pasiones en el coliseo de la Avenida de Suecia.

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