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El proyecto campeón de Julio de Miguel, Vicente Peris y Alfredo Di Stefano en el Valencia C.F. tuvo su impacto más allá de las fronteras valencianas. Aquel correoso equipo no solamente brindó a Mestalla su cuarto campeonato de Liga, sino que también aportó una alta dosis de competitividad a la Selección Española de Fútbol. Ladislao Kubala aprovechó el talento y la determinación de futbolistas como Antón Martínez, Juan Cruz Sol o Pep Claramunt para la carrera hacia la fase final de la Eurocopa de 1972. Las inclemencias del formato, no obstante, privaron a La Roja de estar entre los ocho mejores combinados del viejo continente.

La fase preliminar –actual fase de clasificación, que entonces sustituía a lo que hoy se conoce como fase de grupos- constaba de ocho grupos de cuatro equipos que luchaban por un solo billete a cuartos de final. A pesar de que el combinado nacional español compitió hasta el final, la URSS –que acabaría siendo subcampeona del torneo- la apeó por tan solo dos puntos de diferencia. El combinado soviético, según Claramunt, no fue superior a España en ningún momento, pero su portero -Evgeni Rudakov- fue imbatible.

El hecho de que Kubala se encomendase a dos defensores y un centrocampista de aquel Valencia no fue fruto de la casualidad. Di Stefano construyó una máquina defensiva prácticamente infalible gracias unos mecanismos muy bien trabajados y unos imponentes nombres propios. La Saeta Rubia reforzó la identidad de un equipo que debía ser aguerrido, fuerte, táctico y coral si quería tumbar a los grandes y dar la campanada con un presupuesto inferior. Para conseguirlo contó con jugadores como los citados Sol, Antón y Claramunt, además de otros baluartes como Abelardo, Aníbal o Paquito, que a pesar de seguir demostrando un temple y un criterio avanzado a su tiempo no llegó a contar para Kubala como lo hizo para Domingo Balmanya en la anterior cita europea.

 

Los números de aquella mítica campaña -consultados en Ciberche– hablan por sí solos. El Valencia C.F. solamente recibió 19 goles en 30 partidos de campeonato liguero y dejó la portería a cero en 15 ocasiones, es decir, en la mitad de los encuentros. Este impresionante bagaje defensivo le posibilitó rentabilizar al máximo los goles a favor y necesitar anotar menos (41) que sus tres rivales por el título. Un dato muy revelador en este sentido es que el Valencia ganó doce partidos por la mínima -tres de ellos por dos a uno y nueve por un gol a cero-. “El equipo de Di Stefano tenía un sistema defensivo espectacular”, comenta el periodista e historiador Paco Lloret.  Los guarismos defensivos de aquella España, de hecho, bien refrendan la solidez defensiva prestada por el cuadro valencianista, ya que como se puede constatar en la web de la UEFA, ‘La Roja’ solamente encajó tres goles en seis partidos de clasificación, sellando la portería en cuatro de ellos. 

La manera de jugar de aquel equipo la desgranó en una entrevista en Negre Sobre Blanc el propio Pep Claramunt, líder natural de aquel equipo: “Practicábamos un juego de contragolpe, con un sistema defensivo muy fuerte y mucha gente en el medio. Partíamos con un bloque muy bien situado en nuestro campo y salíamos muy rápido al robar la pelota. Ese espíritu nos llevó a conseguir el título de Liga”.

El centrocampista de Puçol fue un fijo tanto para Di Stefano como para Kubala por su capacidad para dominar el juego en la medular, su capacidad de sacrificio y su llegada desde segunda línea. Claramunt era un todoterreno, físicamente superdotado, cuyas características le convirtieron en uno de los mejores mediocampistas de la década de los 70 y bien le harían un hueco en el fútbol actual.

Dos laterales con mucho vuelo 

Aquel Valencia del 71 también aportó dos bregadores a la zaga española como Antón Martínez y Juan Cruz Sol. El primero de ellos, nacido en Bilbao, pero criado en Sevilla alternó la posición de central y la de lateral zurdo. Su aspecto rudo y fuerte hacían justicia a su desempeño defensivo, pero escondía una sorprendente proyección ofensiva. En una época en la que los laterales eran más conservadores, Antón destacó por su criterio a la hora de subir la banda y la regularidad en sus notables actuaciones. El historiador Jesús Ramos, de hecho, lo define en Marca como un “Superclase”. El bilbaíno fue, sin duda, uno de los jugadores a los que más hizo progresar Di Stefano, del que recordó lo siguiente en un artículo de Vicent Chilet el diario Levante EMV: “Sabía transmitir muy bien lo que quería, te sacaba más rendimiento del que realmente tenías. Si tuviera que establecer un porcentaje, si ganamos la Liga fue en un 70% gracias a él. Era un ganador nato”.

Con un porte más jovial –tenía 23 años, cuatro menos que su compañero en retaguardia-, pero similares características, el también vasco Juan Cruz Sol se iba a erigir aquella temporada como una de las grandes sensaciones del fútbol español. El ‘2’ valencianista fue inamovible en los esquemas de Di Stefano y Kubala, jugando como titular todos los partidos de liga y los seis partidos de la fase preliminar de la Euro de 1972.  

El equipo estaba ideado para jugar así porque teníamos dos laterales como Antón y Sol que subían muy bien por las bandas, lo que nos permitía llegar al área contraria a gran velocidad y con mucha gente, así no nos hacía falta jugar con un delantero de referencia

Pep Claramunt

Capitán de aquel equipo

Quino, el cuarto en discordia

La temporada siguiente al éxito todavía estaba en disputa esa fase previa del campeonato de Europa de naciones y el Valencia incorporó a Quino procedente del Betis para tratar de revalidar el título. A pesar de que se quedó a las puertas de conseguirlo –quedó segundo a dos puntos del Madrid-, el ariete andaluz anotó catorce goles y se coló en los planes de Kubala, jugando dos partidos oficiales y marcando dos tantos en una goleada 7-0 ante Chipre. 

Para intentar meterse en el Mundial del 74 y en la Eurocopa del 76, el seleccionador húngaro también echó mano del defensor Jesús Martínez, un integrante más del mítico engranaje defensivo que armó Di Stefano en sus dos primeras temporadas como técnico valencianista y que a la vista está, fueron muy provechosas para una Selección Española cuya base, tal y como nos recuerda Paco Lloret, estaba conformada por jugadores del Valencia C.F.

Análisis del juego de Pep Claramunt

De la mano de Di Stefano encontró su mejor versión siendo el líder en el centro del campo. 

Un lateral con vuelo

Juan Cruz Sol despuntó desde muy joven y se hizo un futbolista imprescindible tanto para el Valencia como para España. Su capacidad de ida y vuelta por el costado diestro le hicieron clave en el engranaje táctico de Di Stefano. 

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