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El Real Madrid y el FC Barcelona llevan décadas viviendo en su particular Guerra Fría. No existen ataques directos entre ambos clubes, pero la prensa afín a cada contendiente y su afición aprovechan el mínimo error rival para lanzar su ataque. En esta suerte de conflicto no existió una crisis de misiles en Cuba ni un Bobby Fisher contra Borís Spassky, pero sí existió un caso Kubala y un caso Lopetegui, dos historias paralelas que, aún lejanas en el tiempo, guardan enormes similitudes entre sí y sirvieron como un dardo envenenado que arrojar al rival.

Que un seleccionador anuncie su fichaje por otro equipo no suele ser un problema, como fue el caso de Luis Aragonés, que en la Eurocopa de 2008 firmó con el Fenerbahçe cuatro días antes de alzarse campeón en la final frente a Alemania. Sin embargo, en un fútbol tan polarizado como el español, aunque no importe un movimiento como el del ‘sabio de Hortaleza’ a un club extranjero, si se trata de Madrid y Barça, puede catalogarse de poco menos que alta traición.

El caso más reciente, que levantó un gran revuelo mediático, fue el de Julen Lopetegui. En el mundial de 2018 celebrado en Rusia, el entrenador vasco acababa de renovar con la Selección Española, pero se dejó seducir por los cantos de sirena del Real Madrid y cerró un acuerdo con el club blanco. Al ser anunciado por la propia entidad merengue tres días antes de comenzar la cita mundialista, el presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, decidió cesar al técnico, asumiendo Fernando Hierro el cargo.

Nada más anunciarse la firma de Lopetegui por el Real Madrid se creó un clima de inestabilidad entorno a ‘La Roja’, se respiraba recelo y desconfianza, y su destitución de última hora no hizo más que agravar la situación. La tensión del vestuario se trasladó al verde y España firmó una actuación mejorable en la fase de grupos y cayó eliminada frente a Rusia en octavos de final. La prensa y afición culé no tardó en poner el grito en el cielo y tachar de irresponsabilidad al Real Madrid por negociar con Lopetegui en los prolegomenos de un gran torneo. Lo que seguramente no recordaban es que, en 1980, dos días antes del primer partido de España en la Eurocopa de Italia, se hizo oficial el acuerdo de Kubala, seleccionador español por aquel entonces, con el FC Barcelona. 

Existen diferencias y matices entre ambos casos. La relación entre Kubala y el presidente de la RFEF por aquel entonces, Pablo Porta, no era la mejor, mientras que entre Lopetegui y Rubiales, en principio, reinaba la cordialidad. Otra diferencia fue que Lopetegui había renovado con España tres semanas antes de firmar con el Madrid, mientras que en 1980 la era Kubala estaba en las últimas y ya se había tomado la decisión de que el hispano-húngaro no renovara, aunque no se había dicho públicamente.

Kubala anunció su marcha al FC Barcelona antes del inicio de la competición – Las Provincias, 1980

Pablo Porta quería poner fin a la era Kubala, a pesar de que seis meses antes, como se leyó en El País el 13 de diciembre de 1979, el presidente de la RFEF y el seleccionador concertaron una reunión para hablar de la Eurocopa del 80 y del Mundial 82. De esta forma, Kubala, sabedor de que no se iba a ampliar su contrato, decidió unirse al Barcelona para asegurarse el futuro, regresando al club donde se había consagrado como ídolo perpetuo. En esta tesitura, tanto Porta como Kubala sabían que el magiar cambiaría de banquillo tras la Eurocopa, y acordaron hacerlo oficial el día 30 de junio, una vez finalizada la competición. Sin embargo, tanto el Barcelona como Kubala anunciaron la operación a 48 horas del primer juego de ‘La Roja’. En el momento de su fichaje por el club blaugrana, Ladislao Kubala llevaba once años al frente de la selección. En la última gran cita, la del Mundial de Argentina 78, los españoles habían hecho un papel pobre, lo que prendió una llama que poco a poco se avivó y acabó por consumir una relación que llevaba más de una década en pie.

Aunque España hubiese realizado una buena actuación en la Eurocopa de Italia, Kubala hubiese abandonado el cargo, puesto que no había renovado y ya tenía un acuerdo firmado con el presidente blaugrana Josep Lluís Núñez. No obstante, al igual que ocurrió en 2018, aquello desestabilizó a la selección y el juego de España fue insuficiente para superar la fase de grupos. Un meritorio empate frente a la selección italiana en el primer envite tan solo se trató de un espejismo en el desierto, porque en los otros dos encuentros los de Kubala caerían frente a Bélgica e Inglaterra. De esta forma, España se hundiría hasta la última posición de ese Grupo B y pondría punto y final a su participación en el torneo.

La situación de Kubala no desestabilizó la Selección. Al contrario, siempre mantuvo cercano al grupo, era muy buena persona

Miguel Tendillo

Integrante de aquella plantilla

Las decisiones de Kubala durante la Eurocopa no estuvieron exentas de polémica. En el primer partido contra la selección transalpina, Kubala no alineó en el once ideal a ningún futbolista del Real Madrid, cuando los blancos venían de alzarse vencedores de la Copa y la Liga. Santillana, Del Bosque y Juanito se quedaron en el banquillo, el seleccionador hispano-húngaro aseguró, como se publicó en Las Provincias el 11 de junio de 1980, que había elegido “a los once mejores”, a los que estaban “más en forma”, escudándose en que Juanito y Santillana, habituales titulares, no habían estado presentes en la primera fase, y que tenían cansancio acumulado de disputar la Liga, la final de Copa y la Copa de Europa. Curiosamente, aquel partido sin madridistas en el once inicial fue el único en el que España conseguiría puntuar con las buenas actuaciones de los valencianistas Saura y Tendillo contra la anfitriona.

La polémica persiguió a la Selección Española toda la competición- Foto: Las Provincias, 1980

Finalmente, el sustituto de Kubala fue José Emilio Santamaría, que, como avanzó El País el 12 de junio de 1980, daría el salto de la ‘B’ a la selección mayor con la marcha del hispano-húngaro a la Ciudad Condal. Se barajó la posibilidad de que viajase para sustituir a Kubala a última hora, cosa que al final no sucedió. Santamaría se mostró especialmente motivado para enfrentar el reto debido a que había “un mundial de por medio”, tal y como se recoge en Las Provincias el 11 de junio de 1980. Santamaría se quedaría al frente de la selección dos años más, finalizando su etapa con la conclusión del Mundial 82 celebrado en España.

Santamaría fue la opción de Pablo Porta para sustituir a Kubala. Hubo opciones de que entrenase en la propia Eurocopa, pero se prefirió que estuviera el húngaro al frente. – Foto: Las Provincias, 1980

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