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La España del tiki-taka, que con su estilo propio y la práctica de un fútbol exquisito dejó prendado a todo el planeta fútbol, también se convirtió en un combinado ampliamente galardonado tras la consecución de su ‘Triple Corona’. En aquella selección de ‘locos bajitos’ el gol tenía un rostro claro y reconocible, David Villa. Con su llegada a la selección, el asturiano cogió el testigo de Raúl y decidió ir más allá. Con él sobre el campo, el ataque de ‘La Roja’ adquirió una nueva dimensión.

David Villa se formó en las categorías inferiores del Sporting de Gijón, lugar en el que Marcelino García Toral, que tuteló a Villa en el filial de la cantera de Mareo, se percató rápidamente de las cualidades del Guaje, asegurando que desde pequeño «se le veía: Villa era diferente», tal y como recogió El Mundo en 2013. El atacante asturiano comenzó a hacerse un nombre en el Real Zaragoza que ganó la Supercopa de España en la temporada 2003/04 y se alzó campeón al año siguiente de la Copa del Rey frente al Real Madrid de los galácticos, y su espectacular rendimiento lo llevó a Mestalla. Con el Valencia, finalmente, acabó consolidándose como uno de los mejores delanteros del momento. En febrero de 2005, mientras aún formaba parte de la disciplina del conjunto maño, se dio su debut con ‘La Roja’ frente a la selección de San Marino en un partido de clasificación para el Mundial de 2006 sustituyendo a Raúl en la segunda mitad. Precisamente en la cita mundialista, ya como valencianista, se produjo su estreno en un gran torneo.

El primer gran compromiso de Villa

Luis Aragonés dirigía a España por aquel entonces y decidió dotar de gran protagonismo a dos jóvenes delanteros, Fernando Torres y David Villa, dándoles la titularidad por delante de Raúl, toda una leyenda del fútbol español que había marcado época con la Selección y que por aquel entonces era el máximo goleador histórico de la misma. El Guaje respondió a la perfección y en el estreno español el combinado nacional arrasó 4-0 a la Ucrania de Shevchenko con doblete del asturiano. Villa también salió desde el primer minuto en el segundo encuentro en el que España venció 3-1 a Túnez y salió desde el banquillo en el tercer encuentro de la fase de grupos con la papeleta totalmente solventada. En su último partido del Mundial de 2006, Villa anotó su tercer gol del campeonato en la derrota contra la Francia de Zidane en octavos de final.

A pesar de la eliminación de España en octavos, la actuación de Villa en el torneo fue destacada, siendo el máximo goleador español junto a Fernando Torres con tres tantos. En aquel momento comenzaba a germinar la semilla del cambio generacional. El Guaje y Torres habían formado una gran dupla, una asociación que dirigiría a España hasta su segunda Eurocopa dos años más tarde y que dejaba a Raúl fuera del mapa. Villa se convirtió en el nuevo 7’ de España y elevó la capacidad ofensiva de España a otro nivel.

Tenía una mentalidad y capacidad para definir que solo tienen los elegidos. Un depredador, cada balón que tocaba era gol

Raúl Albiol

Exjugador del Valencia y la Selección

La etapa dorada del Guaje

Aragonés, de cara a la Eurocopa de 2008, quiso renovar la Selección y prescindir de algunas vacas sagradas, entre ellas, Raúl. A pesar de la presión de parte de la prensa y la afición, el madrileño no cedió y prescindió del que hasta el momento había sido el 7’ de España. Tal y como recogió el diario Marca en noviembre de 2013, Luis Aragonés declaró: «Fui con la verdad por delante. Le dije que pensaba que Villa y Torres estaban rindiendo mejor que él y que tenían que ser ellos los que vinieran. Él no lo aceptó, pero el que mandaba era yo”. El periodista de Superdeporte, César Izquierdo, cree que el exseleccionador tuvo arrojo y califica la decisión como “valiente”, además de asegurar que “había muchas presiones para llevar a Raúl, que no era tan veterano” y que “Aragonés tomó una decisión que ahora parece evidente, pero que en su momento fue complicada”.

Liderando la delantera del combinado español, Villa había dejado patente en muy poco tiempo su mayor virtud, de la cual ya habían disfrutado en Valencia, su tremenda capacidad goleadora. Para el periodista Alberto Santamaría, Villa era “el hombre gol” y “tenía capacidad para marcar cualquier balón que le cayera en los pies cerca del área”. El Guaje mantuvo una notable línea goleadora hasta la Eurocopa de 2008 y llegó al torneo como un jugador consolidado y uno de los mejores delanteros del mundo. Villa no faltó a su cita europea y fue clave en la consecución del título, anotando cuatro goles a lo largo del torneo. Desgraciadamente, una lesión le impidió disputar la segunda parte de las semifinales y la final, lo que no le impidió erigirse como el máximo anotador de aquella Eurocopa con cuatro tantos. Villa fue, por tanto, elegido Bota de Oro en aquella Eurocopa de Austria y Suiza, siendo el único futbolista español capaz de lograr ser máximo anotador en solitario. Jesús María Pereda en 1964 y Fernando Torres en 2012 también fueron Bota de Oro, pero empatados a goles con otros futbolistas.

Después de aquella Eurocopa, Villa comenzó a despertar en España la misma admiración que le profesaban los seguidores valencianistas. Tal y como apareció en El Mundo en 2009, su compañero de equipo, Juan Mata, aseguraba que era “un privilegio jugar a su lado en el Valencia” y que en la Selección Española solo tenía por delante a Raúl, pero que al ser joven “aún podía superarle”. En 2008, David Villa había dado el pistoletazo de salida a su etapa más goleadora con ‘La Roja’, y la llegada de Del Bosque a la Selección no mermó su rendimiento, sino que le afianzó como el atacante referencia. El estilo se volvió aún más purista con el juego de toque y dejó de lado los contragolpes con los que España sorprendía en ocasiones a sus rivales. El nuevo estilo de ‘La Roja’ suponía que los delanteros gozarían de menos espacios, pero el Guaje supo adaptarse a la perfección a la evolución del juego. De hecho, casi monopolizó el gol de la Selección. Prácticamente todos los tantos españoles llevaban su firma.

Llegó al Mundial de 2010 recién fichado por el F.C. Barcelona y como uno de los delanteros referentes en el panorama internacional. Sus goles guiaron a España hacia las semifinales, anotando hasta entonces todos los tantos de la Selección a excepción de un gol de Iniesta frente a Chile con asistencia del asturiano. Villa creaba peligro constante partiendo desde la izquierda, desequilibraba y remataba con criterio todo balón que le llegara a las botas. El Guaje fue, sin lugar a duda, uno de los máximos responsables del mayor éxito de la historia del fútbol español.

David Villa acabó el Mundial a dos goles de alcanzar a Raúl en tabla de máximos realizadores de la historia de España. El 25 de marzo de 2011, en el Nuevo Estadio de Los Cármenes, el asturiano lograría su gol número 45 con ‘La Roja’ frente a la República Checa en un partido de clasificación para la Eurocopa de 2012, superando de esa forma al mito madridista.

Para los centrocampistas era un alivio porque siempre le encontrabas para que tirara una pared o un desmarque y para definir tenía todo el repertorio que se le podía pedir a un delantero

Santi Cazorla

Exjugador de la Selección

El ocaso de un mito

Su periplo goleador acabó en diciembre de 2011, cuando una fatídica lesión de tibia le alejó seis meses de los terrenos de juego y frenó de golpe su carrera. Tras recuperarse, su protagonismo en el Barcelona descendió notablemente y su nivel disminuyó. Por si aquel fatal suceso no fuera suficiente, el asturiano tuvo la mala fortuna de volver a caer lesionado poco antes de la Eurocopa de 2012, por lo que no pudo participar en ella, negándole el destino la Triple Corona que consiguieron compañeros de su generación como David Silva. Sin embargo, siguió anotando con la zamarra española en otros compromisos importantes como en la Copa Confederaciones. Siguió buscando la meta rival con ‘La Roja’ hasta 2014, logrando llegar a los 59 goles de la Selección en 98 partidos.

Fue uno de esos héroes que tuvimos. Jugaba entrelíneas y también le hicimos caer en la banda izquierda. Era un maestro del gol

Vicente Del Bosque

Exseleccionador nacional

Villa, figura indiscutible

El Guaje ha sido uno de los grandes delanteros de su época y su capacidad para rendir en diferentes contextos lo hacía único, así lo afirmó Jesús Paredes, ayudante de Luis Aragonés en la Selección, tal y como recogió El País en noviembre de 2019: “Tocó en todas las óperas, era un barítono del gol. Jugó bien en el Zaragoza, en el Valencia, en el Barça, en el Atlético y en la Selección, donde mezcló muy bien con Torres. David era para los espacios cortos y combinar y Fernando para aprovechar los espacios en largo, Se adaptó a todos los equipos en los que jugó y eso lo dice todo sobre quién ha sido”. “Era la pieza del puzle que encajaba a la perfección en el juego de toque que practicábamos”, añadió.

Allá donde fue se convirtió en el referente o una de las figuras más importantes. Con la Selección Española logró ser el máximo anotador de la historia, formó parte del último Zaragoza que cosechó un título importante, aterrizó en Barcelona con la vitola de titular y hasta su lesión, Guardiola contó con él como una de las piezas fundamentales del engranaje Blaugrana y, además, fue el referente indiscutible y goleador del New York City y el Vissel Kobe en sus andaduras fuera del viejo continente. Sin embargo, el momento cumbre de su carrera fue su paso por el Valencia C.F., cuando deslumbró a España en el campeonato doméstico y a Europa en las competiciones continentales, un rendimiento que le llevó a la Selección y que le convirtió en uno de los mejores atacantes del mundo. Con el conjunto de Mestalla, Villa tan solo pudo alzar un trofeo, la Copa del Rey de 2008, pero fue en la capital del Turia donde se forjó la leyenda del 7’ de España.

El hombre que apostó por él

Luis Aragonés le dio la alternativa y él se convirtió en el ‘7’ de España. La decisión del técnico fue muy cuestionada, pero del asturiano demostró que fue un acierto y dio otra dimensión al frente de ataque español.

Clave para desarrollar el juego de España

El mediapunta canario fue un jugador fundamental para poner en práctica el estilo dinámico y asociativo que gobernó Europa. 

Uno de los líderes

Carlos Marchena fue siempre un fijo para Luis Aragonés en la retaguardia. Su capacidad defensiva y de adaptación a todo tipo de contextos le convirtieron en hombre clave del éxito español. 

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